Cuando te evoco me invade

una nostalgia serena,

inolvidable submundo,

puente hacia otros caminos.

Te instalaste en mis recuerdos

y hoy añoro tu magia:

vendedores de ilusiones,

cafetines, personajes,

realidad imaginaria,

túneles, viajes, contactos.

Siempre estarás tan presente

plaza querida,

metáfora del infierno,

maestra de solitarios.

En tu crisol de almas

subyace, una profunda

necesidad de amar,

pero todos somos

tan extraños,

tan lejanos

y nunca nos damos tiempo.

Este poema data de Agosto de 1994. Catorce años después, la emoción que genera sigue vigente.

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