Relato desde el tren

December 8, 2007

Estoy en la estación esperando mi tren a Hornsby. Es la mañana de un lunes cualquiera. La gente camina por el andén con su café descartable en la mano.

Me subo a un vagón pensando que llego tarde de nuevo, aunque poco me importa. Miro por la ventana el paisaje que desaparece. Las estaciones siguen pasando: Roseville, Linfield, Killara. Personas que suben, chicos del colegio que bajan.

Tengo que escribir sobre el nacimiento y la muerte. ¿Por qué no buscar en mi propia historia?

Me fui de Buenos Aires hace unos años, con una maleta llena de recuerdos. Aterricé en Madrid con el tango a cuestas y la incertidumbre del recién llegado.

El tiempo pasó. Cambié la milonga por las sevillanas y mi escala de grises por los colores madrileños.

Estuve cuatro años en el viejo continente. Me tomé muchos trenes con distintos rumbos.

Escribí postales y cartas por el camino. Hubo ciudades que pasaron desapercibidas, pero otras tantas que me dejaron huella.

Tengo una colección de imágenes que llevo conmigo: la primera vez que vi Plaza Mayor; el Guernica de Picasso; las calles empedradas y húmedas de Viena; el Castillo de Kafka en una Praga amenazante; la estética incomparable de Barcelona; la casa de Dalí en Port Lligat; el concierto de Roger Waters en Lisboa; los canales de Amsterdam; las papas fritas belgas; los molinos de Don Quijote en Castilla La Mancha; los colectivos dobles de Londres; los atentados terroristas del 11 de marzo en Madrid, y mas de 2 millones de personas en las calles bajo la lluvia gritando: No estamos todos, faltan doscientos…

España cumplió su ciclo y entonces partí hacia Sydney, pasando antes por Buenos Aires para tomarme un café con leche en el Bar Británico.

Hace un año que estoy en Australia. A veces extraño San Telmo y por momentos echo de menos Madrid. Mi historia es un collage con retazos de distintos lugares. El nacimiento y la muerte forman parte de mi recorrido. Me atrevería a decir que forman parte de todos. En cada elección que hacemos, aquello que dejamos de lado muere, para dar lugar a otra cosa.

Solo se trata de saber que podemos cambiar de rumbo cuando nos sea necesario. Dentro de unos meses, la semana que viene, esta misma noche podemos elegir tomarnos otro tren con destino incierto. Dejar que el azar entre en nuestras vidas y empezar desde cero, otro viaje.