Octubre en Viena

March 15, 2008

Viena es una ciudad alucinante, desborda cultura por todos sus poros, es muy elegante, solo que hace un frio de cagarse, siempre nublado y llueve!!

El Lei motiv (no se frances, se nota?) del viaje era: punto uno, descansar del stress laboral, que se esta cumpliendo. Punto dos: visitar el museo de Don Sigmund Freud, que se cumplio por partida doble.

La misma tarde que llegamos pasamos a verlo, pero solo quedaban 15 minutos para el cierre, asi que miramos todo rapido, sin pagar entrada. Luego volvi sola y hasta firme el libro de visitas! Que les puedo contar, estuve al borde del llanto desde el momento en que entre y en cada habitacion que visite.

Sigmund un bacan, vivia como la san puta, en una casa divina con amplios ventanales, una iluminacion espectacular, unos pisos de madera impresionantes.

Su divan famoso no esta, se lo afanaron los ingleses para el museo de Londres, hay otro divan a cambio, un poco mas humilde. Parte de su biblioteca, sus diplomas, sus valijas de viaje y un par de sombreros, su coleccion de antigüedades. Una escalera por donde pasaron sus manos el hombre de los lobos, Dora, el hombre de las ratas, y sus historiales mas famosos. Tambien me sente a ver un video en el que Anna Freud cuenta la historia de su padre, donde hasta se ve el perro que Sigmund tenia. Muy emocionante.

viena_parquefreud.jpg

Mas alla de esto, Viena es una paqueteria absoluta. Un dato interesante por el que se puede medir el status de la gente son los paraguas. Unos paraguas, que son obras de arte!! Y una caminando con el tipico paragüitas automatico que compro en el todo por 2 pesos…o con suerte le compro a un marroqui a la salida del metro…y lo vieneses pasan a tu lado con cada sombrilla, que dan ganas de llorar.

He visitado muchos lugares y edificios importantes, pero soy incapaz de pronunciar un solo nombre en aleman. Rod viene insistiendo desde el primer dia en que habria que comprar una guia con las palabras mas importantes…y yo me resisto. No obstante Rod esta emperrado asi que comprara la guia igual, tan solo por llevarme la contra. Me niego a aprender aleman por un par de semanas.

Pero les puedo contar, relatado en criollo, que nos subimos a una vuelta al mundo gigante desde donde se ve toda la ciudad, que fuimos a una muestra de arquitectura, que nos perdimos por las calles sin saber donde mierda ibamos, y de pronto nos encontramos con la embajada argentina!! Asi que subimos con cualquier excusa a escuchar el acento che.

viena.jpg

El museo de Frederik Hundertwasser, (esto lo estoy leyendo, no se crean que tengo en mente semejante nombre) es una experiencia que vale la pena ser vivida. El tipo ha sido un artista de la hostia: pintor, arquitecto, diseñador. Un revolucionario de su epoca, murio en el año 2000 cuando viajaba en un barco por el Pacifico, y fue enterrado en Nueva Zelanda porque asi lo habia pedido.

Viena tiene muchos edificios que ha diseñado Frederik H, y cada uno es unico, explosiones de color y forma que brillan con luz propia en medio de una ciudad gris.

Mas informacion sobre este artista en http://www.hundertwasser.at/english/mainindex.htm


Un hallazgo rarisimo y extravagante fue la existencia de 2 toilettes: uno en una galeria, y el otro en una de las estaciones de metro mas importantes. El primero, llamado “baño de la opera”, vos pones una moneda de 50 centavos, entras al baño y escuchas a Mozart, Bethoveen, o quien sabe que genio de la musica clasica que toca para vos mientras haces tus cuestiones. Ideal para los que no se inspiran facilmente!

Y algo similar es el “baño de arte moderno” donde hasta los migitorios estan diseñados con colores bonitos, y mientras hagas lo que tengas que hacer, contemplas arte.

Tambien vimos el rio Danubio, que no es azul como lo describio Strauss, sino color de leon, como el Rio de la Plata. Quien sabe que se habia tomado el tipo cuando lo vio azul.

En resumidas cuentas, Viena es una ciudad majestuosa y señorial.

Irvin Yalom hace una muy buena descripción de la ciudad a fines del 1800 en su libro “El día que Nietzsche lloró”, donde podemos imaginar las calles empedradas, los carruajes y la siempre presente lluvia.


En lo que a mi respecta, dudo que pudiese vivir aquí, porque le falta soltura. Todo es demasiado previsible, hay una carencia de magia.

Pero que no daría por volver a comer una porción de Sacher Torte en uno de esos cafés del centro, y mirar la lluvia por la ventana en una tarde de invierno.

2 Responses to “Octubre en Viena”

  1. Mariano Says:

    Que buena descripción de Viena!!!

    Majestuosa, señorial y yo agregaría no muy afectuosa…

  2. Cris Says:

    qué liiiiiiiiindo relato!!!

    un paseo …señorial y con paraguas de luxe!

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