Earth Hour en Sydney recordando mi paso por la facu de Astronomía

April 10, 2008

El sábado 29 de marzo en Sydney y en otras tantas ciudades del mundo, se llevó a cabo Earth Hour.
Earth Hour o La hora del Planeta Tierra es un campaña que se inició en Sydney en el 2007 y consiste en difundir los peligros del calentamiento global, para que el mundo tome conciencia y genere cambios al respecto.

Ese día la consigna fue apagar las luces y todo elemento de consumo eléctrico por 1 hora, desde las 8 hasta las 9 de la noche. Con este gesto, además de ahorrar energía, la gente se compromete a generar pequeños cambios en su vida cotidiana, que ayuden a prevenir el calentamiento global.

Entonces pensé: que mejor noche para ir al observatorio, cuando la mayoría de las luces urbanas están apagadas, y poder ver el cielo como debe ser.

Quedamos con unos amigos en encontrarnos en la puerta. Llegué antes, como siempre. El observatorio de Sydney está arriba de una loma y tiene un parque con vistas alucinantes de la ciudad.

Lo que más me emocionaba de la idea era recordar mis viejas épocas de estudiante de Astronomía en la Facultad de La Plata. Cuántos años han pasado!

De chica nunca supe qué quería ser. Terminé el colegio con 4 opciones, exactas y humanísticas, y… dónde voy? Hasta que leí un libro de Carl Sagan llamado “Contacto” que me conmovió y me hizo pensar: quiero ser astrónoma.

Por supuesto mi paso por la carrera fue efímero. A los 6 meses ya había decidido que no era para mi. Cursábamos todos los días mañana y tarde, y de vez en cuando alguna noche teníamos observaciones en telescopio.

Recuerdo la clase de Álgebra los lunes a las 8 de la mañana, aprendiendo lógica cartesiana. También me acuerdo del profesor de análisis matemático diciendo: “las funciones son como una vivorita…”.

Al principio de todo tuve la ilusión de que la Matemática tenia una mística propia, y había llegado a mi vida para poner un poco de orden. Pero ay! que loca está la gente en la facu de Exactas.

Poco a poco empecé a darme cuenta de que la Matemática me estaba anulando la capacidad de sentir. Hablábamos de constantes, funciones, raíces cúbicas todos los días, cocinando, viajando en el bus. Nada era como antes. Una puesta de sol era una suma de partículas atómicas, las cosas perdían su magia para transformarse en científicas.

En ese entonces otro libro iluminador llegó a mis manos: “Uno y el universo” de Ernesto Sábato. Lo devoré y me sentí identificada con cada frase del libro. Lloré, pataleé y me cuestioné: que estoy haciendo acá? Este mundo no me pertenece.

Creí que la Astronomía era romántica, pero no. Abandoné a tiempo, y tomé otros rumbos.

Diecisiete años después (ay… tantos?) quise recuperar esa sensación de mirar un cielo abierto en una noche sin luces.

Pero como siempre, Ley de Murphy presente, todo lo que quieras que ocurra, no ocurrirá. El día había empezado espléndido, y 15 minutos antes de que abrieran las puertas del observatorio, se larga un chaparrón con todo.

La gente hacía cola y se preguntaba: nos vamos o nos quedamos. Yo quería mantener el espíritu alto y pensaba: son 4 gotas, ya va a parar. Pero cada vez llovía más fuerte, y mis amigos que no venían!

En eso un viejo que estaba solo, se me acerca a hablar. Necesitaba consenso para irse o quedarse. Me dice que cree que se vuelve, porque pagar la entrada para ver esas películas estúpidas que pasan, no le interesa. Intento transmitirle mi fe de que ya va a parar, que hoy es la noche para ver el cielo, y que como no vine nunca al observatorio, me voy a quedar hasta que pare, porque además estoy esperando a unos amigos.

El hombre se pone a contarme de los telescopios del observatorio, el diámetro, si es refractor, los objetos celestes que vio… Hago como que me interesa la conversación, pero me suena el teléfono y me pongo a hablar con Daniela que me dice que está en camino, y viste como llueve, no lo puedo creer.

El tipo se da cuenta que estoy hablando en Castellano, y me pregunta: sos española? No –le digo- soy argentina. Ahhh… -me dice- allá tienen casi las mismas estrellas que nosotros. A qué latitud está Buenos Aires?

Me dio vergüenza que habiendo sido estudiante de Astronomía, no sabía la latitud de Buenos Aires. Y lo peor era que tampoco me interesaba, así que le dije: no tengo ni ideaaaaaaaaaaa. A lo lejos vi que venían caminando bajo el paraguas Yanina y Steve, por fin! Alguien que me salve de este sujeto!

Mientras tanto el hombre, que no se bancaba no saber la latitud de Buenos Aires, sacó el móvil ultimo modelo y dijo: voy a buscarlo en Google.

Por suerte mis amigos llegaron a tiempo para rescatarme del plomaso, y entramos al observatorio. Mientras llovió vimos una peli 3D sobre un posible viaje de vacaciones a Marte.

Y después paró. Había varios telescopios en el parque, y aunque estuvo nublado, igual pudimos ver: la constelación de Orión, la estrella Alfa del centauro, y Marte, con las luces de la ciudad apagadas.

Sydney view during Earth Hour

Y para terminar la noche, nos fuimos a un pub alemán a tomarnos unas buenas cervezas, acompañadas con salchichas con chukrut… ay… eso sí que es romántico!

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