Volver a casa por la aerolínea de bandera

September 4, 2009

Estoy en Buenos Aires. Hoy me desperté a las 4 y media de la mañana. Llueve. Ayer el taxista nos dijo que la tormenta de Santa Rosa todavía no pasó, asi que es posible que nos toque en este viaje. Aguanté hasta las 7 y pico para levantarme y aquí estoy. Puse la Rock & Pop y por esas cosas de la vida están pasando AC/DC. Me hice un café enorme y me dispongo a contarles del vuelo.

Llegamos ayer, después de un interminable vuelo de Aerolíneas Argentinas, con escala en Auckland. Ya en el aeropuerto de Sydney cuando voy a embarcar con mi pasaporte del Mercosur, me dicen que el itineario que me dio Aerolíneas no tiene número de e-ticket. Y que si tuviese pasaporte australiano no pasaba nada, pero como tengo el sudaca puedo tener problemas. Le digo: pero todo lo que me dio Aerolíneas fue esto: un itinerario electrónico. Y ni hablar que me cancelaron el vuelo de vuelta sin siquiera tener la decencia de avisarme, que si no es por Mara que labura en el aeropuerto y me comenta: mirá que hay un kilombo bárbaro, llamá y averiguá si tu vuelo sale a horario, no me entero.

Esto va en contraste con las notas que publican en la revista que leemos los pasajeros, sobre un nuevo directorio que asegura “la optimización de la puntualidad y el servicio de la compañía desde que quedó a cargo el estado nacional.” La estadística dice que en Julio de 2008 el índice de puntualidad era del 38% mientras que de Enero a Julio de 2009 pasó a ser del 77%. Que pena que viajamos en Septiembre.
Finalmente me imprimieron un papel con el dichoso número y todos felices.

En Nueva Zelanda me tocó el control antidrogas -aleatorio por supuesto- y me llamaron aparte para pasarle a mi bolso una telita a ver si daba alguna reacción de sustancia sospechosa. Quizás mi buzito agujereado y con manchas de lavandina, comprado así por voluntad propia, porque era algo cool, habrá despertado sospechas de narcotráfico en un país primermundista. Lo de ser sudamericana y que te toquen siempre los controles aleatorios es pura casualidad del destino.

Pero bueno, una vez arriba del avión la pantalla funcionaba esta vez. Y el mapita mostraba la distancia a Buenos Aires: 10,324 km.
Cabe aclarar que el sonido no funcionaba en los 2 asientos, por lo que teníamos que turnarnos con Rod para mirar una peli.

Voló con nosotros el equipo de atletas que participó en las olimpíadas de transplantados en Gold Coast, Australia. Yo no tenía idea de que existiese siquiera algo así, pero el piloto anunció con orgullo la presencia de estos deportistas a bordo, que incluso ganaron medallas y todo. Luego reconocí el loguito de Incucai en las camperitas que llevaban puestas.

A la hora de la cena, preparada para el mismo menú desde hace 10 años -pollo o pasta?- me sorprendió escuchar a la distancia que la azafata ofrecía “carne o pasta” por los pasillos. Con una sonrisa de oreja a oreja le digo a Rod: este cambio de menú merece que le demos a Aerolíneas otra oportunidad.
Cuando llega la azafata digo CARNE con una alegría desproporcionada, y me entretengo comiendo el pancito con manteca, la ensalada de papas con mayonesa mientras Rod descubre que sus ñoquis eran de polenta -no de papas- y mas secos que el desierto del Sahara.
Esuchamos de vuelta a la azafata llegando al principio del pasillo decir: NO QUEDA MAS CARNE. Y yo pensé en mi suerte de haber llegado a tiempo para el nuevo menú, cuando miro la bandejita tapada de mi cena y leo una letra “G” tratando de recurrir a una lista mental de comidas con carne que empiecen con G y nada venía a mi mente. Entonces abro la tapita y mi falsa ilusión de degustar un plato vacuno de hizo pedazos contra el suelo: en esa bandeja había ñoquis. Y encima, la pretensión insolente de llamarlos por su nombre en italiano “gnocchi”.

Así que una vez mas, para no perder la costumbre, la aerolínea de bandera nos ha decepcionado.

En cuanto al uso de aparatos electrónicos abordo, el piloto había dicho que estaba terminadamente prohibido, y que los celulares debían permanecer apagados, ni siquiera encendidos en modo de vuelo.
Rod a todo esto tenía su propia teoría, y yo apoyaba la idea pensando en que lo mas probable sea que el personal de Aerolíneas, por la sencilla razón de no tener que molestarse en averiguar en que modo tenía la gente encendido su móvil -dicho en criollo la ley del menor esfuerzo- dirán a la gente que lo apague y listo, no rompan las pelotas.
Pero justo el destino quiso que pasara una azafata y viendo a Rod con los audífonos puestos haya descubierto que el móvil estaba encendido en modo de vuelo. Y empezó a vociferar a modo de culebrón, en inglés y en castellano: ES POR NUESTRA SEGURIDAD! Tiene que apagar ese celular, interfiere con los controles y la mar en coche.

Rod empecinado en que lo dejaran seguir jugando, hizo el intento de darle a la azafata -recordemos que siempre están a punto de jubilarse- una explicación técnica de porque el “modo de vuelo” era algo totalmente inocente y seguro y si el 99% de las líneas aéreas lo permite, esta prohibición sin argumentos era una injusticia social.

Finalmente se dio por vencido ante la insistencia de la azafata y lo apagó. No obstante la mujer quedó en alerta y estado de sospecha permanente con respecto a Rod, pasando en 2 oportunidades mas y viendo que tenía los audífonos puestos escuchando el ipod, le tocó el hombro para preguntarle: no tendrá el celular prendido, no? Mire que es por nuestra seguridad! Y por si no hubiese quedado claro, volvió a repetirlo en inglés.

La sorpresa del día la dieron mi hermana y mi sobrina que nos fueron a buscar al aeropuerto y luego vinieron a San Telmo a conocer el departamento. Mis amigas, que no pararon de llamar por teléfono, con mención especial a Mariana que se vino hasta acá desde Morón.

Bienvenidos a Buenos Aires. Esto recién empieza, tenemos 2 semanas por delante y mucho por experimentar. Voy a contarles mas historias en el blog y sientanse en libertad de opinar en los comentarios.

Hoy vamos a Quilmes y ese será definitivamente un capítulo aparte.

vista de la ventana del departamento en San Telmo

vista de la ventana del departamento en San Telmo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s