Conurbano

September 15, 2009

Nací un 11 de junio en el hospital de Quilmes, la sala de maternidad recién inaugurada por el General Perón.
Mi abuela trabajaba en una fábrica textil y había votado a Palacios por la ley de la silla, que beneficiaba a los obreros. Siempre estaba de buen humor. Cantaba tangos y candombes. Salía a hacer los mandados a las 9 de la mañana y volvía al mediodía porque cada media cuadra se encontraba con alguien y se quedaba charlando con todo el barrio.

Mi viejo también fue obrero, parte del sindicato cervecero. Nos intentó inculcar esos valores de la lucha de clases, los derechos humanos. Algo heredamos, aunque quizás no tanto como le hubiese gustado. Se anotó como voluntario para manejar tanques en la guerra de Malvinas. Nunca pude entender el porqué. Nosotros éramos chicos y llorábamos para que no se vaya. Pero nos decía: hay que salir a defender a la patria.

Mi viejo me enseñó a leer antes de ir al colegio. Mi vieja siempre nos decía: somos pobres. Pobres pero honrados -aclaraba mi abuela- mientras cantaba:

Cuando rajés los tamangos
buscando este mango
que te haga morfar…
La indiferencia del mundo
que es sordo y es mudo
recién sentirás.


Verás que todo es mentira
verás que nada es amor
que al mundo nada le importa
Yira… Yira…

Yo crecí feliz en el barrio, haciendo tortas de barro y jugando en la vereda hasta que bajaba el sol en las tardes de verano. Nunca me imaginé que los caminos elegidos me iban a llevar lejos. No estaba en mis planes cruzar tantos océanos. Pero me fui.

Me fui yendo de a poco. Primero al centro, cuando el barrio ya me quedaba chico para satisfacer las pretensiones culturales. Después me enamoré y me fui mas lejos. A Madrid.
Ahí cambie de barrio y el gris porteño se fue evaporando de a poco, para dar lugar a la fiesta de cada día. Los madrileños me cautivaron con su pasión por la vida.


Y después me tocó irme de nuevo, aun mas lejos esta vez. Aterricé en Sydney con shock cultural pero me fui asentando. Y ahí me quedé. Ahora mi barrio es verde y tengo nuevos horizontes por descubrir.

Pero cada tanto vuelvo al conurbano, porque de acá soy. Soy del sur y esta inscripto en mi historia, como tantas otras cosas, a veces duele, pero siempre vuelvo.

Vuelvo al sur
Como se vuelve siempre al amor
Vuelvo a vos
Con mi deseo, con mi temor
Llevo al sur
Como un destino del corazón
Soy del sur
Como los aires del bandoneón
Sueño el sur
Inmensa luna, cielo al revés.
Vuelvo al sur
El tiempo abierto y su después
Quiero al sur.
Su buena gente, su dignidad.
Siento al sur.
Como tu cuerpo en la intimidad.
Te quiero, sur . . .
Te quiero, sur . .
.

El Roca pasando por Quilmes

El Roca pasando por Quilmes

One Response to “Conurbano”

  1. cristina Says:

    ay, plinura…plinura…me dejaste con un nudito en la garganta después de leerte.
    Cada “vuelta al sur” le das una vueltita de rosca más a tu historia, me alegra;)

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