Ciudad de contrastes

April 3, 2013

Llueve torrencialmente en la ciudad. Escucho la radio con noticias sobre inundaciones en varios barrios y me pregunto cuál es el orden de prioridades.

El sábado y domingo pasado el gobierno de la ciudad organizaba el Súper TC 2000, 2do. Campeonato Argentino en el Circuito Callejero de Buenos Aires, entre las calles Tagle y Ayacucho, sobre las avenidas Del Libertador y Figueroa Alcorta.

Caminando desde Retiro porque estaba todo cortado hasta Recoleta, fuimos a echar un vistazo. Sin tener el menor interés en el mundo automovilístico, pero con un grado de curiosidad ante semejante delirio. Solo accedimos a la zona “gratis” que estaba llena de gente, no se veía un pomo y a los 5 minutos el ruido ensordecedor era insoportable. Llegando a la conclusión de que Buenos Aires no es Mónaco, seguimos caminando rumbo al Centro Cultural Recoleta.

Me pregunto porqué muchos espacios de la ciudad que antes eran mis preferidos, ahora no lo son tanto. Supongo que la mirada cambia con los años, no es lo mismo observar a los 20 que a los casi 40. El hecho de haberse ido y entrado en contacto con otras estéticas, probablemente haya dado lugar a una mirada diferente.

Pasan los días y uno se va dando cuenta de que vuelve a Buenos Aires por otra cosa. El asadito con amigos (gracias Chan y las chicas), el café con charlas eternas en cualquier esquina, el pelotero con mi sobrina y toda la gente que nos sigue esperando, aunque uno se haya ido hace mucho tiempo.

asadito porteño

asadito porteño

Y es entonces cuando uno aprecia de nuevo a esta ciudad, porque la ciudad es un poco nuestra gente. Y la gente que uno quiere siempre está.
Además acá existe una capacidad de conversación increible, se pasa de un tema a otro con conocimiento (o chamuyo porteño) y profundidad.

Buenos Aires es una ciudad de reencuentros. Y cuando ocurren los encuentros, uno se olvida de todo lo demás. Todas las cosas malas pasan a un segundo plano y uno entiende, en ese momento, el porqué del eterno retorno a la ciudad de la furia.

Buenos días…

desayuno porteño

desayuno porteño

Es Viernes Santo en Buenos Aires y en la Rock & Pop la negra Vernaci y Tortonese están entrevistando a un cura de Paternal. Vamos a la tanda y suena Twisted Sister “We’re not gonna take it” de 1984.

Buenos Aires está siempre deconstruyéndose y volviendo a nacer. No solamente porque una gran parte de la ciudad está en obras, sino porque muchos espacios han llegado a su fin para dar lugar a otros nuevos. Pero lo que nunca falta en ésta ciudad, es una buena historia.

En esta ocasión, obsequiada por el canillita de la esquina. Comprando postales para mandar a Sydney, el diarero nos preguntó de dónde éramos y le contamos que vivíamos en Australia. Su cara se iluminó y nos contó que en el departamento de enfrente vivía una australiana hermosa, rubia, blanca de ojos azules y él siempre le entregaba el Herald. La ventana de ella daba a la calle y el canillita tenía vista desde el puesto de diarios, que abre cada día a las 4 de la mañana.

El amigo diarero observó que la joven dormía con la ventana abierta y quiso advertirle que en esta ciudad hay murciélagos. Como no sabía hablar inglés, agarró una revista de Batman y cuando vió a la australiana salir de su casa, la llamó y mostrándole un dibujo del mismo, a la vez que señalaba su ventana le dijo: “Close, close”. Según el, la piba la cazó enseguida.

El canillita emocionado contó que cuando la australiana se fue le regaló una caja de alfajores Havanna, y el le regaló la TimeOut Buenos Aires. No pierde las esperanzas de volverla a ver.

También aprovechó para despotricar contra el gobierno y dijo que el puesto de diarios es como un taxi de parado. Todo el mundo viene a llorarle o a contarle una historia. Curiosamente, nunca falta en ningún kiosco de diarios las Obras Completas de Sigmund Freud.

Buenos Aires blues

March 25, 2013

Buenos Aires. Lunes 5 am.

Estoy despierta desde las 3.30 am. Era hora de volver a escribir.

Ayer volví a Buenos Aires luego de dos años.
Volamos 13 horas por Aerolíneas Argentinas sin poder utilizar los baños del sector izquierdo (el nuestro) que estaban clausurados desde el despegue. Tampoco pudimos usar los teléfonos móviles (ni siquiera en modo de vuelo). Por mas que uno quisiese esconder un móvil en un bolsillo y escuchar aunque sea un podcast, a los 5 minutos la azafata gritaba por el micrófono: “me está informando el piloto que los teléfonos están interfiriendo con los sistemas del avión. Por favor apáguenlos inmediatamente. Es póliza de la compañía.”
Esto no ocurre en ninguna otra aerolínea del mundo. Que alguien me lo explique por favor.

Vuelo AR 1181

Vuelo AR 1181

Desde que el gobierno tomó posesión de la línea aérea de bandera, no hacen otra cosa que promocionar las  maravillas que están haciendo con la flota y blablabla. Les digo una cosa: van a tener que esforzarse un poco mas en el servicio. Los cambios aún no se ven. La comida es patética. El entretenimiento a bordo no existe. La pantalla se ve a 2 colores, los auriculares no funcionan. Y encima no te dejan usar los teléfonos en modo de vuelo. Como diría mi amigo Hoff, viajar en Aerolíneas es una buena oportunidad para encontrarse con uno mismo.

En el lado opuesto a esta crítica, tengo que decir que la nueva terminal del aeropuerto es fantástica. Las renovaciones que han hecho hacen parecer a Argentina como un país del primer mundo. Al menos hasta que uno sale de ahi.

Volver a Buenos Aires nunca es fácil. Hay demasiados recuerdos, vivencias, emociones que vienen a la mente todas juntas en cuanto uno aterriza acá. Me tarda unos días readaptarme a este caos. Amo esta ciudad pero es un amor contradictorio y complicado. A la larga siempre igual, termino reconciliándome con ella.

Alquilamos un departamentito en San Telmo, mi barrio preferido. Nunca se sabe lo que te va a tocar, siempre se ven lindos por internet. Es sencillo, y tiene vista a un patio interno, que la dueña calificó como un “pulmón de manzana” destacando que es tranquilo y no se escucha nada. Nos pidió que cerremos la llave del agua cuando no estamos, porque alguien del edificio se quejó de que pierde agua por algún lado.

Después de un día agotador en que el cuerpo y la mente están preguntándose donde están y no registran el nuevo huso horario… intento dormir 3 horas corridas para ser despertada en el medio de la noche por el insportable zumbido de un mosquito. Después de varios manotazos sin éxito, prendo la luz y caigo en la cuenta de que no hay mosquiteros en las ventanas, y que no era un mosquito, que ya alcancé a cazar, sino varios.

A eso de las 4 de la matina chateo con mis amigos en Australia e intercambiamos opiniones sobre distintas ciudades.

4 y media y no hay caso, decido levantarme a meditar. A falta de almohadones agarro 2 toallas y desde ya les digo que no es lo mismo. Meditar en Buenos Aires sobre 2 toallas y con mosquitos zumbándote al oido es una prueba de fuego para cualquier principiante. Intento de todas maneras dejarme llevar por el arte de hacer nada, y pienso en la ventaja de que 20 minutos de meditación equivalen a 2 horas de sueño… pienso en cuánto falta para que abra la panadería… y escucho ruidos, muchos ruidos en los caños del baño de este tranquilo pulmón de manzana.

Y me viene a la memoria un recuerdo exquisito. Un relato de Julio Cortázar. El discurso del oso. Lo busco en YouTube y acá lo comparto con ustedes, ya que me parece un cuento extraordinario.

Es hora de que abran las panaderías y este post está llegando a su fin. Me alegra haber vuelto. A Buenos Aires. A San Telmo. A escribir. A reencontrarme con ustedes. Esto irá fluyendo de a poco.

Hace un tiempo largo compartí con ustedes el trailer del documental de Claudia Regina Martinez El río suena (apuntes sobre chamamé).

Ahora está disponible en YouTube para verlo completo. No se lo pierdan.

Luwak

Luwak or Asian Palm civet

One of the things I had in mind when arriving in Bali, was to try the best coffee in the world (Kopi Luwak) that can be found in Indonesia. In a scene of the film “The bucket list”, Jack Nicholson and Morgan Freeman talk about this coffee and they have it on their list of things to do before they die.

Definetely all coffee lovers should taste Kopi Luwak at least once in life.

On the first night we went for a walk in Seminyak. I saw a promotional sign for the coffee in a shop and made a mental note of the location to return some other day.

The following day we organised an excursion with Boby (our driver and local guide) as he suggested different places we could visit. I remembered the coffee and asked him if he could take us somewhere to drink Kopi Luwak.

Of course – he said. I have a friend a little bit to the north, so we can go today after lunch.

What he didn’t mention was that “a little bit to the north” was a two hour trip, to the village of Kintamani. To get there, we drove across rice plantations, the sacred monkeys forest, we stopped at the artistic town of Ubud and we saw an infinity of temples and curiosities on the way.

We didn’t know that we were going to a coffee plantation, and about to taste eight different coffee flavours before tasting THE coffee.

We finally arrived there and Boby’s friend was waiting for us. To our surprise, he spoke several languages, including Spanish. He gave us a tour of the plantation and we met the hero of this story: the luwak (this is the name the locals give to the little mammal, also known as Asian Palm civet.)

The luwak eats the coffee beans and defecates them without digesting. He selects only the best beans and these undertake a chemical process in the stomach that takes the bitter flavour away. Then, the beans are cleaned and processed before being ready to use.

I can imagine many of you with a disgusted expression on your face asking if I drank the coffee with the luwak poo. Yes, I did and enjoyed it!

They brought us a huge variety of coffees to try and also a couple of teas. Paradise for any coffee lover! We tasted coffee with ginseng, with chilli, with vanilla, moka with chocolate, Bali original coffee and a couple of others that I don’t even remember.

All of them were great, until Kopi Luwak arrived in a bigger and different cup to the others. Kopi means coffee in Indonesian, one of the few words I learnt.

probando distintos cafés

trying different coffees

I found it similar to turkish coffee, but the flavour was more intense, sweeter and nicer. The Kopi Luwak without sugar is sweet and it’s by far the best coffee I ever tried in my whole life. Its flavour is unique and I’m glad and grateful to have travelled for two hours to get there and have had this experience.

Foolishly I bought a package of 150gr and paid $50 australian dollars, imagining I’d have the pleasure of enjoying this back in Sydney.

But when I got to customs and I declared it to avoid a fine, they sent me to quarantine, where they asked me what kind of food was I bringing into Australia. I said coffee and they enquired what kind of coffee. I said Kopi Luwak and that was the end of my dreams.

I was told that the Australian Government has assesed this coffee and decided that the process of making it, is not safe for our flora and fauna, since there is an animal involved. So, they could hold the coffee there for me and charge $30, while I apply for an import license in Canberra that costs around $300.

But I don’t have any intentions of importing coffee, it’s only for my personal use! – I cried without any compassion from the customs agent.

These are the regulations -the lady replied. So if you don’t want to import it, then I could throw it away in the rubbish bin right now for free.

Kopi Luwak

Kopi Luwak, the most expensive coffee in the world

Yes, please – I barked. Do me a favour and throw it in the bin. I guess that I even have to thank you for that? I was furious, but I have to admit that even though I was about to cry, it wasn’t as painful as other ocassions when coming back from my hometown, customs confiscated a couple of pots of dulce de leche (caramel) and alfajores.

Nevertheless, if you have the opportunity to taste Kopi Luwak, please do it! You won’t regret it at all. But, if you plan to bring it into Australia, be aware of the customs limitations… or don’t dare to declare it.

Luwak

Luwak o civeta, mamífero que ingiere los granos de café

Una de las cosas que tenía en mente al llegar a Bali, era probar el mejor café del mundo (Kopi luwak) que se consigue en Indonesia. En una de las escenas de la película “The bucket list” (Ahora o nunca), Jack Nicholson y Morgan Freeman hablan sobre este café y lo tienen en la lista de cosas para hacer antes de morir. Definitivamente, todos los amantes del café, tienen que probarlo aunque sea una vez en la vida.

La primera noche que salimos a recorrer Seminyak, vi la promoción del café en un barcito y tomé nota mental del lugar para volver.

Pero al dia siguiente salimos de excursión con Boby, y el nos fue sugiriendo lugares para visitar. Entonces me acordé del café y le pregunté si podíamos ir a algun lugar a probar Kopi Luwak. Si -dijo- conozco el lugar de un amigo viajando un poco hacia el norte, así que podemos ir hoy mismo.

Lo que no nos dijo es que “un poco hacia el norte” era un viaje como de 2 horas, hasta el pueblo de Kintamani. Para llegar hasta allí, atravesamos plantaciones de arroz, el bosque sagrado de los monos, la ciudad artística de Ubud y vimos infinidad de templos y curiosidades en la ruta.

Lo que tampoco sabíamos era que íbamos a conocer una plantación de café, y probar 8 distintos tipos de café diferentes hasta llegar a probar EL café.

Cuando llegamos nos estaba esperando el amigo de Boby, que sorprendentemente hablaba varios idiomas, entre ellos castellano. Nos hizo el recorrido por la plantación y conocimos al verdadero protagonista de esta historia: el luwak (así llaman los locales a este animalito cuya traducción al español es civeta).

El luwak come los granos de café y los defeca sin digerir. Selecciona solo los granos de mejor calidad y éstos son sometidos a un proceso químico en su estómago que le quita el sabor amargo. Luego los granos son limpiados y procesados antes de tomar.

Ya se que algunos de ustedes tendrán en este momento una mueca de asco y se estarán preguntando si me tomé el café con caca del luwak. Les digo que si, que me lo tomé y con gusto.

Nos trajeron para probar una variedad enorme de cafés y dos tes. El paraíso para cualquier amante de café. Probamos café con ginseng, con chili, con chocolate, con vainilla, el café original de Bali y algún otro que no recuerdo.

Todos riquísimos, hasta que finalmente llegó el Kopi Luwak. Kopi es café en indonesio, una de las pocas palabras que aprendí.

probando distintos cafés

probando distintos cafés

Y les puedo asegurar que habiendo probado café turco, lo encontré parecido, pero el sabor es mas intenso, mas rico y mas dulce. El Kopi Luwak sin azúcar es dulce y es lejos, el mejor café que he tomado en la vida. Tiene un sabor inigualable y vale la pena haber viajado durante mas de dos horas hasta la plantación para haberlo probado.

Ilusamente compré un paquetito de 150 gramos por el que pagué $50 australianos, pensando en que iba a poder disfrutar en mi casa de este placer. Pero al llegar a aduana en Australia, cometí la estupidez de declararlo. Si no lo declaro y me lo encuentran, me pueden multar. Así que quise ser buena ciudadana y pensé que declarándolo, lo peor que pasaría era que tendría que pasar por cuarentena, mostrar lo que traía y ya está.

Pero no. Llegué a aduana, declaré que tenía comida. Me preguntaron qué. Dije café y chocolate. Me preguntaron que café. Kopi Luwak -dije. Me dijeron: Mmmm…. me parece que vas a tener problemas con eso. Pero pasá por cuarentena y mostrales.

Con lágrimas en los ojos pasé por cuarentena y me dijeron: el gobierno australiano ha estudiado el proceso por el cual se hace este café y ha decidido que no es algo seguro para permitir la entrada al país. El problema es el luwak. Si fuese un café normal, lo pasabas. Pero como pasa por el estómago de un animal y no tenemos la certeza de que sea seguro, puede venir con bacterias que puedan afectar nuestra flora o fauna.

Yo mientras tanto pensaba: que pedazo de pelotuda, si no lo hubiese declarado lo pasaba y chau! Mientras la mina seguía: si querés te lo puedo retener acá por $30, y después podés sacar un permiso de importación en Canberra (que te cuesta $300) y si te lo aprueban, entonces entrás el café.
¡Pero yo lo quiero para consumo propio, no para importar! -chillé sin contención alguna-. La mina se limitó a decir: esto es un item prohibido, te lo puedo tirar a la basura acá mismo y es gratis.

Kopi Luwak

Kopi Luwak, el café mas caro del mundo

No sabés lo que te agradezco -le ladré. Tiralo a la basura nomás. Y por dentro me quedé con un odio… pero aun así, no me dolió tanto como cuando me quitaron los alfajores y el dulce de leche.

Conclusión… si tienen la oportunidad de probar Kopi Luwak, aprovechenla. No se van a arrepentir. Eso si, piensenlo dos veces antes de importarlo a Australia, o no lo declaren.

Descubriendo Bali

October 16, 2011

Llegamos al hotel y nos atendieron con sonrisa de oreja a oreja. Nos dieron flores de frangipani (Plumería creo que se dice en español), y nos invitaron a sentarnos en el jardín a tomar los tragos de bienvenida. Todo parecía fantástico, hasta que vino un chico de la recepción a decirnos que si bien nosotros habíamos reservado el hotel desde esa noche, debido a un error de sistema en el momento de la reserva, no tenían lugar para nosotros esa noche y nos tenían que llevar a otro hotel, pero el día siguiente al mediodía sin falta, nos pasaban a buscar para traernos de vuelta a este hotel.

Nasi goreng

Nasi goreng, plato típico

Rod había leído ya en Trip Advisor que habitualmente sobrevenden las habitaciones y que casualmente cuando uno llega siempre hubo un error de sistema y lo terminan mandando a otro lugar que no está a la misma altura de lo que uno reservó. Así que se lo discutió al tipo, que seguía hablando con su sonrisa intachable y una cara de paz que no era de este mundo. No obstante su pacifismo, no había lugar ahí para nosotros de todas maneras esa noche.

A mi no me daba la gana empezar las vacaciones peleando. Ya sabíamos que en el tercer mundo estas cosas ocurren, y ademas la actitud del tipo era tan agradable, que aun sabiendo que nos estaban cagando yo no podía siquiera discutir con él sin sentirme una turista occidental insensible a los problemas del mundo, que no puede ver mas allá de su ombligo.

Al final acordamos que a cambio del trueque de hotel nos darían un masaje gratis y todos felices. Partimos al nuevo hotel que resultó ser mucho mejor de lo que habíamos esperado.

Esa noche fuimos a caminar por el centro de Seminyak y nos dimos cuenta de que era otro mundo. Bali está hecha para seducir a los occidentales y ésta parte de la ciudad rebosa de restaurantes internacionales, ropa de marca, bares de coktails y glamour. Mientras tanto, las veredas están hecha pedazos y hay que mirar siempre para abajo cuando uno camina, porque también aparecen pozos en la calle cada 50 metros cuando uno menos se lo espera. Hemos visto casos de gente que terminó con muletas simplemente por pisar mal y caerse mientras caminaba.

Parece ser que la mayoría de la gente se dedica al transporte. Taxistas oficiales e improvisados esperan sentados al borde de la vereda o hacinados en pequeños locales y cada vez que alguien pasa preguntan: “Transport?”, “Taxi?”. Incluso ofrecen llevarte cuando se ve que hay alguien durmiendo en el asiento de atrás. Los taxis usan taxímetro y son muy baratos para manejarse en la ciudad. Eso si, el tráfico es siempre caótico y un viaje de 20 minutos puede tardar facilmente 1 hora.

Motos en Kuta

Motos en Kuta

El medio de transporte mas usado son las motos. Hay miles de motitos por todos lados. Familias enteras viajan en una moto y llevan plantas, escaleras, lo que se te ocurra. Se conduce muy mal, nadie señaliza al cambiar de carril, pero milagrosamente no se ven accidentes. La gente entiende los códigos de la calle.

La mejor opción para hacer un viaje un poco mas largo en Bali, es contratar un chofer por el día. Una especie de remisero amigo y guía de turismo combinado. Nosotros tuvimos la suerte de que uno de los empleados del hotel nos recomendó a su hermano. El hotel también ofrece viajes pero a precios bastante mas caros. Una vez preguntamos y no tenían auto disponible para el día siguiente. Entonces mientras nos llevaba al centro, uno de los chicos nos dijo que su hermano era chofer y nos podía organizar el viaje que queríamos a mejor precio que el hotel, pero que no digamos nada porque si su jefe se enteraba lo iba a querer matar.

Aceptamos el trato y a la mañana siguiente conocimos a nuestro chofer y compañero de aventuras: Boby.

Hacía mucho tiempo que quería conocer Bali. Una vez había ido a una agencia de viajes a averiguar (en la época en la que todavia se usaban) y me dijeron que en verano era época de tsunamis. En otra ocasión en la que podía viajar, se acercaba la fecha de aniversario del atentado terrorista que dejó 202 muertos en Kuta, así que cambié de destino.

Esta vez no consulté a nadie y compré un pasaje. A los pocos días leo en la web oficial de consejos a viajeros del gobierno australiano, que recomendaban no viajar a Indonesia, debido a amenazas de ataque terrorista.

Bueno… -pensé- un poco tarde. Ya tengo el pasaje, asi que me voy.

Había leido algunas cosas, pero me tentaba mas la idea de ir sin un itinerario determinado, y decidir allá que tenía ganas de hacer.

Bali es una isla de Indonesia, con una población de poco mas de 3800 habitantes. La mayoría son de religión hindú (92%) y cada casa tiene un altar donde venerar a sus dioses.

La religión ocupa un lugar primordial en la vida de la gente, y se ven ofrendas en todos lados: en las entradas a las casas, negocios, en los autos, en la playa.

Ofrendas para los dioses

La ciudad está llena de templos, y para entrar hay que vestirse de manera apropiada, con una especie de pareo llamado “sarong” para curbrirse. Las mujeres no pueden entrar al templo cuando están menstruando.

Sin pretensiones de entender demasiado sobre el hinduismo en Bali, lo poco que escuché es que aquí se practica un hinduismo con características propias. Existe una trinidad (Trimurti en sánscrito) de dioses que son Brahma (el creador), Wisnu (el que mantiene o preserva) y Shiva (el destructor).

Mi primera impresión en el aeropuerto fue una mezcla de miedo y curiosidad, y definitivamente la sensación de estar en un país del tercer mundo.

En el avión venía tranquila mirando el mapa, pensando en que bueno estar atravesando Australia desde el océano Pacífico hasta el océano Indico… hasta que la azafata nos entregó unos papeles que hay que llenar para presentar en aduana, y leo en letras rojas: Advertencia: Pena de muerte para traficantes de droga bajo la ley de Indonesia.

Si bien estaba segura de los contenidos de mi maleta, se me hizo un nudo en el estómago recordando un par de casos famosos de australianos condenados, la idea de haber envuelto la maleta en el aeropuerto en plástico para asegurarme de que nadie la abra… y que al final no lo hice… en fin… miles de pensamientos pasaron por mi cabeza en cuestión de segundos. Como no eran mas que suposiciones, me obligué a poner la mente en positivo.

El aeropuerto de arribos es mas triste que la terminal de Aerolíneas en Ezeiza. Sonaba de fondo una música instrumental típica mientras decenas de personas te ofrecían llevar las maletas a cambio de una propina.

Luego de comprar un visado por 25 Usd, no pude dejar de sonreir al ver un cartel que decía: “Please make good queue” (Por favor haga una buena cola).

Pasamos por canal verde en aduanas, un sistema similar al argentino. Y de ahí atravesamos un pasillo interminable de puestos de cambio de moneda (rupia indonesia es la moneda local), donde la gente te gritaba desde la ventanilla de cada puesto, que les compres a ellos.

Camino al hotel, me esperaba un mundo totalmente desconocido por descubrir, y mi miedo se empezaba a transformar en curiosidad de viajero.

Coca Cola auspiciando los dioses locales

Una vez mas, llegó el momento de la despedida. Y también llegó el momento de hacerle justicia a Buenos Aires, después de reiteradas críticas.

Es que lamentablemente, se ven las diferencias antes que nada, los contrastes entre ésta ciudad y aquellas a las que uno ha elegido por adopción.

Pero Buenos Aires sigue siendo profundamente cautivante. Una ciudad llena de historias, sólo basta salir a la calle a observar, y las historias fluyen en cada esquina, en cada bar, en cada persona con la que uno se cruza.

Buenos Aires es como el primer amor: un recuerdo agridulce, que genera una mueca de sonrisa y a la vez unas ganas terribles de salir corriendo.

Es una ciudad canalla, donde todo vale. Donde el tipo que te para el taxi y te abre la puerta (nuevo oficio en épocas de rebusque) te larga sin ningún pudor: Buen día señorita, ¿soltera o casada?
Donde el peluquero habla por teléfono delante de las clientas y dice que de tal hora a tal hora no puede porque tiene terapia. Donde los tipos te dicen piropos al caminar por la vereda. Donde se escuchan conversaciones privadas en cualquier bar, conversaciones que delatan historias que claman ser contadas.

Siempre suena un tema de Charly en un bar de Buenos Aires. Siempre está la negra Vernaci en Tarde Negra para hacerte partir de la risa. Siempre están los sanguches de bondiolita de cerdo en los carritos de Costanera Sur, las picadas de Territorio en San Telmo, los asados en cualquier casa o bodegón.

Pero por sobre todo, siempre están los afectos: la familia, los amigos del alma, la calidez de su gente. Por eso siempre vuelvo. Porque por más que uno putee cada vez que vuelve por las veredas rotas, el ruido, las colas… todas éstas cosas pasan a un segundo plano frente a un buen asadito con amigos, o a una de esas charlas interminables de bar, entre café y café, o cerveza y cerveza.

Me voy despidiendo con un gran abrazo a mi ciudad, una nota sobre canciones porteñas y una canción. Hasta siempre Buenos Aires. Hasta la próxima visita, el próximo café, el próximo encuentro.

Historia desde un remis

April 2, 2011

Durante este viaje no me animé a tomar el 98 con destino Quilmes.

Si tomé colectivos en Capital, y hasta el tren desde Retiro a Tigre, pero preferí sustituir el 98 por el remis.

Ayer volviendo de Quilmes a San Telmo por la autopista Buenos Aires-La Plata, el remisero me contó una historia.

-Yo no voy a estar haciendo esto por mucho tiempo mas. Ya me jubilé, estoy esperando que me salgan los papeles. Tres meses, me dijeron. Me corresponden cuatro mil pesos.Y después vuelvo a la ruta.
-¿A qué ruta?
-Soy camionero de toda la vida. Me llevo bien con la dueña de la agencia, si hasta compró autos nuevos, cero km y me dijo: Carlos, éste es para vos. Yo le digo todo que si, pero ni bien me salgan los papeles, chau.
-Imagino que será muy distinto manejar en ruta que en el kilombo de provincia y capital. ¿Y qué viajes hacía?
-Buenos Aires-Ushuaia, a veces al norte también. Otra cosa… además yo paro todo el tiempo, somos un grupo de muchachos que nos juntamos a comer, en cada parada. Acá tengo que ver a mi mujer todos los días, no la aguanto más.
-¿Y cuantos días le lleva llegar a Ushuaia desde acá?
-Cuatro días. Vas parando en Comodoro, Puerto San Julián. Mirá yo tengo una de historias con el camión… Una vez levanté una chica en la ruta haciendo dedo, recién recibida, con el título abajo del brazo. Radióloga. Me dijo que iba para el sur, a conseguir trabajo, que acá en Buenos Aires no estaba teniendo suerte. Yo le dije: te llevo. Tengo un par de contactos allá. Pero antes que nada le aclaré: mirá entre nosotros no va a pasar nada. Si alguno de los muchachos te dice algo le rompo la cara. Hacé de cuenta que soy tu padre. Acá hay dos camitas, vos dormís en la de abajo, yo en la de arriba… y la cama de abajo… sagrada.
-Ajá
-En camino llamo por teléfono a un conocido del hospital de Comodoro. Le digo: tengo una chica recién recibida, buscando trabajo…
-¿Dónde está?
-En el camión
-Traela ya. ¡Traetelá!
-Fuimos. le dijo: piba mirá, podés dormir en esta piecita de acá, empezás a laburar mañana, tu sueldo va a ser de tres mil pesos. No lo podía creer. Hoy, es la directora de radiología del hospital, los médicos la adoran.
-Qué bien… y ¿cómo es que esta mina llegó a hacer dedo en la ruta para conseguir un laburo? ¿Tiene familia?
-Mirá, se vino del norte, la trajeron engañada… si a mi me contó que los primeros tiempos tuvo que trabajar hasta de puta para pagarse los estudios. Pero ella tiene un orgullo de haber llegado donde llegó… sorteado tantos obstáculos…
-Me imagino…
-Yo además, a través de un contacto, le hice conseguir una casita. Ahora tiene novio, se está por casar. Me dijo que quiere que sea el padrino. Le saqué a pagar todas las cosas para la casa: la heladera, el lavarropas. Me pregunta: ¿cuánto te debo Carlos? Cuando cobre te deposito, y cada par de semanas me encuentro en la cuenta bancaria con algunos pesos que me va devolviendo.
-Pero mire usted qué historia. Estamos llegando, es en la otra esquina. ¿Cuánto le debo?
-Con los peajes cincuenta y tres. Decime una cosa: ¿de qué laburás vos?
-En diseño gráfico
-Ahhh haceme un favor: andate del país… ¡rajá cuanto antes posible! Chau piba.
-Gracias. Chau, que le vaya bien y que le salga la jubilación pronto, así vuelve a las rutas.

Dedicado a Carlos, por haberme regalado esta historia.