Chau negra

October 6, 2009

Escribo este post con tristeza, el 4 de Octubre murió Mercedes Sosa en Buenos Aires.

Yo tengo solo un disco de ella, pero cada vez que lo escucho me emociona. Hay mucha verdad en sus canciones, verdad sencilla y profunda.

Recuerdo que la vi en vivo en Madrid, allá por el 2001 o 2002, en un teatro del centro. Era la Primera Semana Argentina en Madrid -que también fue la última porque no volvió a hacerse.

La negra cantó con Victor Heredia y León Gieco. Cantaron todos los grandes temas. Cantaron Cinco siglos igual en pleno corazón de España, y los españoles la aplaudieron de pie. Lloré en ese concierto como loca. Mercedes era pura emoción, la sangre le corría por las venas y siempre supo transmitirnos esa pasión.

Te vamos a extrañar negra, nunca habrá otra como vos. América Latina está de luto.

Les dejo acá la nota de Página 12 y me despido con una de mis canciones preferidas, Todo cambia.

El candombe, ritmo de origen africano que llegó a América del Sur de la mano del comercio de esclavos, entre mediados del siglo XVIII y comienzos del XIX, y que en Uruguay se desarrolló y evolucionó hacia nuevas formas, fue declarado hoy Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por un comité de la Unesco reunido en Abu Dhabi.

La inclusión del candombe en la “lista representativa” de la que, también desde hoy, forma parte el tango, respondió a una propuesta de Uruguay, en la que se destacó su “valor como “espacio sociocultural” y por ser una “práctica comunitaria”. Caracterizado por su ritmo de tambores y tamboriles, el género tiene su epicentro rioplatense en Montevideo, aunque su influencia se reconoce en no pocas expresiones musicales que tienen su origen en Buenos Aires.

El reconocimiento supone que el Estado uruguayo potenciará su compromiso en pos de una mayor protección y difusión.

Fuente: http://www.clarin.com/diario/2009/09/30/um/m-02009433.htm
Miércoles 30 de Septiembre 2009

Siempre que me voy de Buenos Aires llueve. Podría dramatizar y decir que el cielo porteño llora nuestra ausencia, pero en realidad voy a putear públicamente porque me caga mi última posibilidad de salir a caminar por las calles de San Telmo y sacar algunas fotos para el recuerdo.

Esta semanita estuvo llena de cosas para contar. Entiendo porqué los extranjeros llegan a esta ciudad y se quedan fascinados. En Buenos Aires pasa de todo, todo el tiempo. Esta ciudad esquizofrénica no para un segundo, esta en movimiento permanente y llena de personajes y anécdotas.

Mi amiga Jimena propuso ir al cine a ver una película de Leonardo Favio, Aniceto. La daban en Artecinema, unos cines nuevos de Constitución. Zona border si las hay. El taxista nos decía: ¿pero a quien se le ocurre venir al cine acá? Acá te afanan ni bien te bajas el taxi, esto es un desastre, empiezan a los tiros, yo ni loco vengo de noche por acá. Aun así, sobrevivimos la zona y disfrutamos de un peliculón. Favio me gusta porque corre riesgos, hace lo que quiere y le importa un carajo el que dirán.

Ayer habíamos decidido ir con Julieta y mi sobrina a recorrer lineas aéreas, para averiguar precios de vuelos a Sydney. Camino a Lan Chile nos agarró una manifestación de los municipales de la provincia. El taxista se ofuscó con el kilombo de tráfico y nos dejó tiradas por ahí, así que seguimos caminando entre los oficiales de la federal apostados sobre Cerrito, mientras el pueblo avanzaba por la 9 de Julio cantando la Marcha de la bronca, de Pedro y Pablo. Le pregunto a Julieta si estos son del comando anti-disturbios. Y me dice no, es la División operaciones urbanas de contención y actividades deportivas.
Yo quería aprovechar para sacar alguna foto -me encantan las manifestaciones, debo reconocer. Julieta me gritaba: guardá la cámara, guardá la cámara. Y yo le decía: vos callate y cantá la marcha peronista, está todo bien, son trabajadores manifestándose por sus derechos. Y Julieta que No, son chorros, les pagan para venir a manifestarse y están todos borrachos.

El otro día me tomé el colectivo hasta Palermo, bajé en Plaza Italia y le pregunto a uno del puesto de libros: ¿dónde queda la calle Jorge Luis Borges? Me está indicando mientras otro que pasa me grita: ¡Aguante Roberto Arlt!

Y perdoname Cari pero esto lo tengo que contar. Cari se casaba pero no le dijo al peluquero que era la novia, sino que tenía un casamiento. Todo para que no la mate con los precios, así somos en el conurbano. Y el peluquero le empezó a probar peinados, al final terminó diciéndole: mira, no te puedo hacer un peinado muy pomposo porque vas a opacar a la novia!

Fuimos al casamiento en la combi desde el teatro Colón, que atraviesa todo el Gran Buenos Aires Sur: Avenida Hipólito Yrigoyen que no terminaba nunca y Lanús, Banfield, Lomas de Zamora… Damas Gratis toca el 26 en el teatro Coliseo, mientras seguimos pasando por Temperley, Turdera y veo los afiches del iPhone 3G “mas veloz y potente que nunca” que no encajan en estos paisajes del sur que se cae a pedazos. Daniel Scioli es el gobernador de todo esto, ¿Cómo fue? ¿Cómo paso Danielito de competir en motonáutica a ser gobernador de la provincia? Que alguien me lo explique por favor.

Vamos en la combi hablando de Australia, ¿por dónde va el avión? -me preguntan las chicas- Hago un intento fallido de explicar, nunca me detengo a pensar en estas cosas… por el Pacífico creo, va al revés, en dirección contraria al sol… pero me suena raro todo lo que digo y una mujer salta desde 3 filas adelante, se da vuelta y opina: No va por tal lado, va por tal otro. Y por supuesto nada aprendí… porque me quedé perpleja ante la interrupción de una conversacion que parecía privada y que de repente toda la combi opinaba sobre como llegar a Australia sin tener puta idea de lo que estaban hablando. Así somos los argentinos.

Y ya me voy, una pena no estar acá para el concierto de Charly en Velez en Octubre. Una pena el tema de los medicamentos truchos, el desempeño de la selección argentina frente a Brasil y Paraguay, una pena que me hayan quedado tantas cosas por hacer, tantos cafés con amigos por tomarme, tantas calles por caminar y rincones esperando convertirse en una foto. Pero hoy llueve en Buenos Aires como cada vez que me voy, y llueve un poco en mi corazón también, aunque suene grasa decirlo, llueve en mi alma porque de nuevo dejo mi ciudad, mi casa, mi gente.

Hasta siempre mi Buenos Aires querido. Cuando yo te vuelva a ver… no habrá mas penas ni olvidos. Chan Chan.

mural en San Telmo

mural en San Telmo

Conurbano

September 15, 2009

Nací un 11 de junio en el hospital de Quilmes, la sala de maternidad recién inaugurada por el General Perón.
Mi abuela trabajaba en una fábrica textil y había votado a Palacios por la ley de la silla, que beneficiaba a los obreros. Siempre estaba de buen humor. Cantaba tangos y candombes. Salía a hacer los mandados a las 9 de la mañana y volvía al mediodía porque cada media cuadra se encontraba con alguien y se quedaba charlando con todo el barrio.

Mi viejo también fue obrero, parte del sindicato cervecero. Nos intentó inculcar esos valores de la lucha de clases, los derechos humanos. Algo heredamos, aunque quizás no tanto como le hubiese gustado. Se anotó como voluntario para manejar tanques en la guerra de Malvinas. Nunca pude entender el porqué. Nosotros éramos chicos y llorábamos para que no se vaya. Pero nos decía: hay que salir a defender a la patria.

Mi viejo me enseñó a leer antes de ir al colegio. Mi vieja siempre nos decía: somos pobres. Pobres pero honrados -aclaraba mi abuela- mientras cantaba:

Cuando rajés los tamangos
buscando este mango
que te haga morfar…
La indiferencia del mundo
que es sordo y es mudo
recién sentirás.


Verás que todo es mentira
verás que nada es amor
que al mundo nada le importa
Yira… Yira…

Yo crecí feliz en el barrio, haciendo tortas de barro y jugando en la vereda hasta que bajaba el sol en las tardes de verano. Nunca me imaginé que los caminos elegidos me iban a llevar lejos. No estaba en mis planes cruzar tantos océanos. Pero me fui.

Me fui yendo de a poco. Primero al centro, cuando el barrio ya me quedaba chico para satisfacer las pretensiones culturales. Después me enamoré y me fui mas lejos. A Madrid.
Ahí cambie de barrio y el gris porteño se fue evaporando de a poco, para dar lugar a la fiesta de cada día. Los madrileños me cautivaron con su pasión por la vida.


Y después me tocó irme de nuevo, aun mas lejos esta vez. Aterricé en Sydney con shock cultural pero me fui asentando. Y ahí me quedé. Ahora mi barrio es verde y tengo nuevos horizontes por descubrir.

Pero cada tanto vuelvo al conurbano, porque de acá soy. Soy del sur y esta inscripto en mi historia, como tantas otras cosas, a veces duele, pero siempre vuelvo.

Vuelvo al sur
Como se vuelve siempre al amor
Vuelvo a vos
Con mi deseo, con mi temor
Llevo al sur
Como un destino del corazón
Soy del sur
Como los aires del bandoneón
Sueño el sur
Inmensa luna, cielo al revés.
Vuelvo al sur
El tiempo abierto y su después
Quiero al sur.
Su buena gente, su dignidad.
Siento al sur.
Como tu cuerpo en la intimidad.
Te quiero, sur . . .
Te quiero, sur . .
.

El Roca pasando por Quilmes

El Roca pasando por Quilmes

Crónica porteña

September 14, 2009

Acá estoy de nuevo para contarles flashes de la realidad porteña, cosas que suceden en el día a día y que hacen de ésta parte del mundo un lugar especial. Por momentos se siente el “Buenos Aires me mata”, pero uno sabe que no es para siempre.

vista porteña desde Plaza de Mayo

vista porteña desde Plaza de Mayo

La Rock & Pop suena de fondo con la votación abierta entre Appetite for destruction de Guns n Roses y Nevermind de Nirvana. Mi voto va para los Guns, aunque Nevermind va ganando hasta ahora.

Una rareza -para mí- es que la otra tarde viajando en el 103 desde Av. Belgrano hasta el bajo, cuando me paro para tocar el timbre, leo http://www.fotolog.com/103_qc arriba de la puerta de bajada. Haciendo una nota mental, tuve que chequear esta web al llegar a casa, para descubrir que los colectivos también tienen su blog. Y se pueden leer cosas de este estilo “Llegó el interno 38 de carrocería, con paragolpes cromado y 4 uñas. Muy bonito, lástima que estaba un poquito sucio…”

Otra curiosidad que encontré: el otro día en el salón de belleza preparándome para el casamiento de mi amiga Cari, es que Susana Gimenez tiene su propia revista llamada originalmente Susana, pero lo mas loco es que Susana sale en todas las tapas de Susana, y cuando hay que modelar peinados por ejemplo, también es ella la modelo. Y después hablan del monopolio Clarín.

El jueves en un bar en Palermo pedimos un jugo de naranja y el mozo vuelve al rato de tomar el pedido para hacer una aclaración: mirá que el jugo de naranja no es 100% natural. A lo cual le pregunté -para joderlo nomas- ¿Y que porcentaje de naturalidad tiene? Un 70%. Entonces si, traeme uno.

Ya a ésta altura de la semana todos habrán escuchado la frase del momento, que pertenece a Bilardo en relación a si pensaba cambiar de técnico para la selección nacional.
Esto empezó así y tiene que terminar así. Si viene Jesucristo o la Virgen María, la aceptamos, si no, no.

Y para terminar este post, los dejo con el relato de un taxista que se empeñó en contarnos su vida en un viaje desde Palermo a San Telmo. El hombre defendía a toda costa su trabajo de tachero, de 8 horas, mientras su mujer re progre le rompe las bolas todo el tiempo para intentar progresar en la vida: ¿Por qué no vas al gimnasio? ¿Por qué no cambiamos la cama? ¿Por qué no te buscas otra cosa, asi juntamos unos mangos y podemos irnos de vacaciones?
El hombre aprovechó para hacer catarsis con nosotros, y nos contó: Yo ya cargué bolsas en el puerto durante muchos años, ahora dejame de joder. Prefiero disfrutar de un asadito todos los sábados, tener tiempo para jugar con los pibes, en vez de matarme 365 días al año para disfrutar 15.

Además yo antes me hacía mala sangre por todo, y desde que tuve el accidente en el 92 casi me voy a tocar el arpa, desde ahi que cambié mi actitud ante la vida.
¿Y qué te pasó? ¿Chocaste con el auto?
No. Una puerta que andaba volando me pegó en la cara y en el hombro.
¿Qué?
Si, una cosa de locos. En esa época hubo un temporal en Buenos Aires. Estábamos en la terraza de mi amigo, festejando su cumpleaños, una mesa larga, éramos como treinta. En eso viene una puerta volando y me pega justo a mi. ¿A vos te parece? ¡Justo a mi! Además la puerta no era ni siquiera del barrio, andá a saber desde donde vino. Al otro día me desperté en el hospital todo entubado, y mi amigo estaba al lado de mi cama. Lo miré y le dije: Decime que por lo menos nos vamos a Marte.

Bueno los dejo por hoy. El próximo relato les cuento sobre el Gran Buenos Aires.

Barrio

September 9, 2009

con mi sobrina en el barrio

con mi sobrina en el barrio

Hablar sobre Quilmes puede llegar a ser muy emotivo, por las buenas y por las malas, así que por ésta vez prefiero remitirme a la frase “una imagen vale más que mil palabras” y dejarlos con ésta foto.

Giuliana mi sobrina, aunque porteña, también es cervecera por adopción.

Mis alfajores preferidos

September 9, 2009

en San Telmo se consiguen alfajores Capitán del Espacio

en San Telmo se consiguen alfajores Capitán del Espacio

Este post no va a ser muy profundo -desde ya les aviso- porque uno no se levanta todos los días con la inspiración bajo el brazo. ¡Pero acá voy!

Si hay algo bueno en Quilmes son los alfajores Capitán del Espacio -además de mi sobrina por supuesto-. Estos alfajores fueron parte de mi infancia, y la fábrica queda a 5 cuadras de mi casa natal, por eso sonreí al leer esta nota, donde dice “La empresa ubicada en un alejado barrio del partido de Quilmes, trabaja desde hace años en su máxima capacidad y vende (siempre)  la totalidad de su producción.” ¡Ese alejado barrio es mi barrio!

El fanatismo que se tiene por estos alfajores es una curiosidad que quizás solo los que vivimos en zona sur podemos llegar a comprender. Es un poco como ser hincha de un equipo de fútbol: un sentimiento. Y hasta han llegado a ser tema de debate en una mesa de café con gente de Capital o de zona Norte que no los conoce y que no puede entender ésta cosa de la insistencia de la pregunta al kiosquero por el preciado alfajor, y que no se reemplazan por cualquier otro. Son éstos o ninguno.

Esta breve introducción fue para contarles mi experiencia alfajorística -creo que ésta palabra no existe pero queda bien- y presentar la nota a continuación. Y recuerden, cuando anden por zona sur, pregunten a su kiosquero amigo y comprueben por si mismos las delicias de Capitán del Espacio.

Pueden leer la nota completa en este link http://www.minutouno.com/1/hoy/article/36457-El-misterioso-antimarketing-de-los-alfajores-Capitán-del-Espacio/

Demás está decir, que haré lo posible por volver a Australia con unos cuantos paquetes de Capitán ¡Y espero que los de aduana me los dejan pasar!

Bar La Poesia en San Telmo

Bar La Poesia en San Telmo

Ya es mi tercer día en Buenos Aires. El jetlag se está yendo de a poco. El viernes me desperté a las 4 y media de la mañana. Esa noche tuve una despedida de soltera, me terminé acostando a las 4 de la mañana del sábado, amanecí a eso de las 2 de la tarde y mágicamente me acostumbré a los horarios de acá.

Hoy fui a desayunar al bar La Poesía, compré el Crítica y descubrí con sorpresa que Washington Cucurto es columnista de la revista. Los quilmeños se van para arriba.

En la radio del bar suena Fabiana Cantilo con El capitán Beto, pasa un 126 por la calle y el mozo nos trae el café con leche con 3 medialunas y el vasito con agua con gas. Mientras, turistas y lectores solitarios pueblan de a poco las mesas del bar.

Buenos Aires respira nostalgia en cada esquina. Uno siente como que nunca se fue, y al mismo tiempo se sorprende por lo que falta. Uno busca mas de un timbre en el colectivo, quisiera que los perros no caguen en las veredas, imagina un barrio sin bolsas de basura apiladas en la esquina, y sin un can hambriento que rompe alguna para huir con algo de comida por la calle empedrada.

Uno siempre espera mas, y ahí te viene el cachetazo de la realidad porteña, caótica por excelencia, antagónica como pocas.

Cada cuadra te sorprende con infinidad de cosas. Los veteranos de Malvinas protestan en Plaza de Mayo. Una vieja te tiende la mano y te pide ayuda para cruzar la calle porque camina lento y nadie para en esta ciudad cuando el semáforo se puso en verde. Brasil nos gana por 3 a 1 y al día siguiente la gente comenta en los bares, putea contra Maradona y pide a los santos un milagro para ganarle a Paraguay el miércoles. Los evangelistas te paran en las esquinas para intentar convertirte a su fe, te corren empecinados para encajarte la revistita con su dogma. Los vendedores ambulantes ofrecen software trucho en los colectivos.

Parece una ciudad donde todo está permitido. Suena tango en un rincón y reggaeton en el otro. Pasa una murga tocando tambores por la esquina. Las paredes se cubren con leyendas a favor y en contra de la Ley de Medios K. Se discuten temas como la libertad de expresión y el monopolio del grupo Clarín.

Y uno no puede sencillamente ser turista en esta ciudad. Uno se involucra en todo lo que pasa, se apasiona como lo ha hecho siempre, y se contagia de la nostalgia porteña.

Pero al mismo tiempo, Buenos Aires es la familia, los asados, la Quilmes de litro y las charlas de café con amigos. Es el afecto de la gente que te quiere, te vio crecer y se despidió de vos por un tiempo, que nunca se creyó que te ibas para siempre. Y en el fondo, uno nunca se va del todo, uno siempre vuelve a Buenos Aires, aunque tenga que andar a las puteadas, aunque esté en desacuerdo con tantas cosas… uno ama a esta ciudad tanguera con pasión, porque es nuestra. Porque cada uno de nosotros llevamos un pedacito de Buenos Aires en la piel, y estemos donde estemos, vayamos donde vayamos, esas son las cosas que permanecen a pesar de los años y las distancias. Somos Buenos Aires y Buenos Aires es nuestra.

Estoy en Buenos Aires. Hoy me desperté a las 4 y media de la mañana. Llueve. Ayer el taxista nos dijo que la tormenta de Santa Rosa todavía no pasó, asi que es posible que nos toque en este viaje. Aguanté hasta las 7 y pico para levantarme y aquí estoy. Puse la Rock & Pop y por esas cosas de la vida están pasando AC/DC. Me hice un café enorme y me dispongo a contarles del vuelo.

Llegamos ayer, después de un interminable vuelo de Aerolíneas Argentinas, con escala en Auckland. Ya en el aeropuerto de Sydney cuando voy a embarcar con mi pasaporte del Mercosur, me dicen que el itineario que me dio Aerolíneas no tiene número de e-ticket. Y que si tuviese pasaporte australiano no pasaba nada, pero como tengo el sudaca puedo tener problemas. Le digo: pero todo lo que me dio Aerolíneas fue esto: un itinerario electrónico. Y ni hablar que me cancelaron el vuelo de vuelta sin siquiera tener la decencia de avisarme, que si no es por Mara que labura en el aeropuerto y me comenta: mirá que hay un kilombo bárbaro, llamá y averiguá si tu vuelo sale a horario, no me entero.

Esto va en contraste con las notas que publican en la revista que leemos los pasajeros, sobre un nuevo directorio que asegura “la optimización de la puntualidad y el servicio de la compañía desde que quedó a cargo el estado nacional.” La estadística dice que en Julio de 2008 el índice de puntualidad era del 38% mientras que de Enero a Julio de 2009 pasó a ser del 77%. Que pena que viajamos en Septiembre.
Finalmente me imprimieron un papel con el dichoso número y todos felices.

En Nueva Zelanda me tocó el control antidrogas -aleatorio por supuesto- y me llamaron aparte para pasarle a mi bolso una telita a ver si daba alguna reacción de sustancia sospechosa. Quizás mi buzito agujereado y con manchas de lavandina, comprado así por voluntad propia, porque era algo cool, habrá despertado sospechas de narcotráfico en un país primermundista. Lo de ser sudamericana y que te toquen siempre los controles aleatorios es pura casualidad del destino.

Pero bueno, una vez arriba del avión la pantalla funcionaba esta vez. Y el mapita mostraba la distancia a Buenos Aires: 10,324 km.
Cabe aclarar que el sonido no funcionaba en los 2 asientos, por lo que teníamos que turnarnos con Rod para mirar una peli.

Voló con nosotros el equipo de atletas que participó en las olimpíadas de transplantados en Gold Coast, Australia. Yo no tenía idea de que existiese siquiera algo así, pero el piloto anunció con orgullo la presencia de estos deportistas a bordo, que incluso ganaron medallas y todo. Luego reconocí el loguito de Incucai en las camperitas que llevaban puestas.

A la hora de la cena, preparada para el mismo menú desde hace 10 años -pollo o pasta?- me sorprendió escuchar a la distancia que la azafata ofrecía “carne o pasta” por los pasillos. Con una sonrisa de oreja a oreja le digo a Rod: este cambio de menú merece que le demos a Aerolíneas otra oportunidad.
Cuando llega la azafata digo CARNE con una alegría desproporcionada, y me entretengo comiendo el pancito con manteca, la ensalada de papas con mayonesa mientras Rod descubre que sus ñoquis eran de polenta -no de papas- y mas secos que el desierto del Sahara.
Esuchamos de vuelta a la azafata llegando al principio del pasillo decir: NO QUEDA MAS CARNE. Y yo pensé en mi suerte de haber llegado a tiempo para el nuevo menú, cuando miro la bandejita tapada de mi cena y leo una letra “G” tratando de recurrir a una lista mental de comidas con carne que empiecen con G y nada venía a mi mente. Entonces abro la tapita y mi falsa ilusión de degustar un plato vacuno de hizo pedazos contra el suelo: en esa bandeja había ñoquis. Y encima, la pretensión insolente de llamarlos por su nombre en italiano “gnocchi”.

Así que una vez mas, para no perder la costumbre, la aerolínea de bandera nos ha decepcionado.

En cuanto al uso de aparatos electrónicos abordo, el piloto había dicho que estaba terminadamente prohibido, y que los celulares debían permanecer apagados, ni siquiera encendidos en modo de vuelo.
Rod a todo esto tenía su propia teoría, y yo apoyaba la idea pensando en que lo mas probable sea que el personal de Aerolíneas, por la sencilla razón de no tener que molestarse en averiguar en que modo tenía la gente encendido su móvil -dicho en criollo la ley del menor esfuerzo- dirán a la gente que lo apague y listo, no rompan las pelotas.
Pero justo el destino quiso que pasara una azafata y viendo a Rod con los audífonos puestos haya descubierto que el móvil estaba encendido en modo de vuelo. Y empezó a vociferar a modo de culebrón, en inglés y en castellano: ES POR NUESTRA SEGURIDAD! Tiene que apagar ese celular, interfiere con los controles y la mar en coche.

Rod empecinado en que lo dejaran seguir jugando, hizo el intento de darle a la azafata -recordemos que siempre están a punto de jubilarse- una explicación técnica de porque el “modo de vuelo” era algo totalmente inocente y seguro y si el 99% de las líneas aéreas lo permite, esta prohibición sin argumentos era una injusticia social.

Finalmente se dio por vencido ante la insistencia de la azafata y lo apagó. No obstante la mujer quedó en alerta y estado de sospecha permanente con respecto a Rod, pasando en 2 oportunidades mas y viendo que tenía los audífonos puestos escuchando el ipod, le tocó el hombro para preguntarle: no tendrá el celular prendido, no? Mire que es por nuestra seguridad! Y por si no hubiese quedado claro, volvió a repetirlo en inglés.

La sorpresa del día la dieron mi hermana y mi sobrina que nos fueron a buscar al aeropuerto y luego vinieron a San Telmo a conocer el departamento. Mis amigas, que no pararon de llamar por teléfono, con mención especial a Mariana que se vino hasta acá desde Morón.

Bienvenidos a Buenos Aires. Esto recién empieza, tenemos 2 semanas por delante y mucho por experimentar. Voy a contarles mas historias en el blog y sientanse en libertad de opinar en los comentarios.

Hoy vamos a Quilmes y ese será definitivamente un capítulo aparte.

vista de la ventana del departamento en San Telmo

vista de la ventana del departamento en San Telmo

San Telmo, allá voy

August 22, 2009




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Originally uploaded by candombera

En menos de 2 semanas estaré de vuelta por Buenos Aires.

Esta vez, voy con cero expectativas, para minimizar los cortocircuitos.
Porque uno quiere volver a aquel que fue hace 10 años o mas… cuando vivía allá. Y no solo que uno no es el mismo, sino que la ciudad tampoco es la misma.

Así que ésta vez, dejaré que todo me sorprenda y todo lo bueno que venga será como un regalo. Algo extra para disfrutar, aprender e incorporar a mi colección de vivencias y recuerdos.