Life goes on

July 15, 2014

The 2014 World Cup came to an end.
Argentina got the 2nd place in a very good match against Germany, but not good enough to win the cup.

It doesn’t matter. Life goes on. We dreamed, we felt alive, we shouted in front of the TV, we gathered with friends, we wore our blue and white t-shirts with pride.
It’s funny how people reacted so differently to the result of the World Cup final. Some people were really angry with the team, with the referee, with the winners, with the world in general.
Others were grateful for the effort that our team put into it, they left everything in the field, they played with their hearts and their souls.
Other people celebrated as if we had won! They went out to the streets to sing, shout and expressed their happiness.

For me and some others, it was OK to lose. Yes, it would have been great to win, but it doesn’t matter that much, because the purpose was fulfilled and we’ll have another chance. Sometimes it’s better to let go.

open road
And who knows why I decided to write this post in English… sometimes ideas come in a specific language… and I have to express them as they come.

It’s good to be back! I hope to be back more often… not to wait another year to find inspiration to write. Inspiration can be anywhere, even around the corner.

Thank you for reading. I hope that you enjoyed it as much as I do like writing.
Hope to be in touch with you soon!

Another day, another road, another dream…!

Levantarse a horas increíbles (2, 4 am en días de semana) para sufrir y alentar por 90 minutos; conservar las cábalas; seguir cuanto comentario/meme/video aparece en las redes sociales con la selección, Mascherano y ‘Brasil decime que se siente”; y esas ganas locas de ir al Obelisco cuando ganamos frente a Holanda pero como estoy en Hong Kong, solo resultó en saltar y gritar mientras mi perro parecía festejar con sus ladridos la clasificación a la final.

Hoy es la final, y si bien faltan unas cuantas horas hasta que nos enfrentemos a Alemania, ya siento todas las emociones previas al encuentro: miedo, ansiedad, euforia…  A la selección le digo: Gracias muchachos por la alegría que nos han dado estas semanas!!

 
Besos y Vamos, Vamos Argentina!!
Tango

Tango

Hacía falta una gran motivación para volver a escribir. Es que escribir no es fácil como parece. Escribir es enfrentarse a la hoja en blanco, y consecuentemente a nuestro propio vacío. Porque cuando uno escribe, lo hace con todos los sentidos, y deja el alma en lo que cuenta.

Finalmente, llegó este Mundial. Y empezamos tímidamente a ponernos contentos, de a poquito, porque nunca se sabe… aunque por estos pagos, al estar lejos de Argentina, las situaciones se idealizan, y todos nos atrevemos a soñar un poco más.

Todo empezó cuando nuestra amiga Kathy nos propuso ir a grabar para un canal de tele, SBS, una nota sobre los hinchas argentinos viviendo en Australia, y allí estuvimos, apareciendo en las noticias de la tarde.

Fiebre Argentina / Argentina fever

Empezamos a juntarnos con amigos a ver los partidos, quedándonos despiertos hasta las 2 am o poniendo la alarma para levantarnos a las 6, contentos el día que cayó a las 8 am.

Desde Sydney, Australia añoramos no estar ahora mismo en Buenos Aires, gritando por las calles con la camiseta puesta, y hacemos lo posible para recrear un pedacito de esa fiebre que solo los argentinos podemos transmitir.

IMG_1105Argentine fever

En definitiva, por más que nos encantaría ganar, lo importante es haber llegado a este momento. Ganamos o perdamos, ya hemos hecho historia. Ganamos o perdamos, siempre vamos a ser argentinos de alma. Ganamos o perdamos, llevamos la camiseta estampada en el corazón. En Buenos Aires, en Europa, en la China o en Australia, argentinos, se nace, se vive, se siente.

 

 

 

Here goes a nice post from my friend Ana and her new blog.

Aca les re-posteo algo que escribio mi amiga Ana en su nuevo blog.

To goal or not to goal.

Ciudad de contrastes

April 3, 2013

Llueve torrencialmente en la ciudad. Escucho la radio con noticias sobre inundaciones en varios barrios y me pregunto cuál es el orden de prioridades.

El sábado y domingo pasado el gobierno de la ciudad organizaba el Súper TC 2000, 2do. Campeonato Argentino en el Circuito Callejero de Buenos Aires, entre las calles Tagle y Ayacucho, sobre las avenidas Del Libertador y Figueroa Alcorta.

Caminando desde Retiro porque estaba todo cortado hasta Recoleta, fuimos a echar un vistazo. Sin tener el menor interés en el mundo automovilístico, pero con un grado de curiosidad ante semejante delirio. Solo accedimos a la zona “gratis” que estaba llena de gente, no se veía un pomo y a los 5 minutos el ruido ensordecedor era insoportable. Llegando a la conclusión de que Buenos Aires no es Mónaco, seguimos caminando rumbo al Centro Cultural Recoleta.

Me pregunto porqué muchos espacios de la ciudad que antes eran mis preferidos, ahora no lo son tanto. Supongo que la mirada cambia con los años, no es lo mismo observar a los 20 que a los casi 40. El hecho de haberse ido y entrado en contacto con otras estéticas, probablemente haya dado lugar a una mirada diferente.

Pasan los días y uno se va dando cuenta de que vuelve a Buenos Aires por otra cosa. El asadito con amigos (gracias Chan y las chicas), el café con charlas eternas en cualquier esquina, el pelotero con mi sobrina y toda la gente que nos sigue esperando, aunque uno se haya ido hace mucho tiempo.

asadito porteño

asadito porteño

Y es entonces cuando uno aprecia de nuevo a esta ciudad, porque la ciudad es un poco nuestra gente. Y la gente que uno quiere siempre está.
Además acá existe una capacidad de conversación increible, se pasa de un tema a otro con conocimiento (o chamuyo porteño) y profundidad.

Buenos Aires es una ciudad de reencuentros. Y cuando ocurren los encuentros, uno se olvida de todo lo demás. Todas las cosas malas pasan a un segundo plano y uno entiende, en ese momento, el porqué del eterno retorno a la ciudad de la furia.

Buenos días…

desayuno porteño

desayuno porteño

Es Viernes Santo en Buenos Aires y en la Rock & Pop la negra Vernaci y Tortonese están entrevistando a un cura de Paternal. Vamos a la tanda y suena Twisted Sister “We’re not gonna take it” de 1984.

Buenos Aires está siempre deconstruyéndose y volviendo a nacer. No solamente porque una gran parte de la ciudad está en obras, sino porque muchos espacios han llegado a su fin para dar lugar a otros nuevos. Pero lo que nunca falta en ésta ciudad, es una buena historia.

En esta ocasión, obsequiada por el canillita de la esquina. Comprando postales para mandar a Sydney, el diarero nos preguntó de dónde éramos y le contamos que vivíamos en Australia. Su cara se iluminó y nos contó que en el departamento de enfrente vivía una australiana hermosa, rubia, blanca de ojos azules y él siempre le entregaba el Herald. La ventana de ella daba a la calle y el canillita tenía vista desde el puesto de diarios, que abre cada día a las 4 de la mañana.

El amigo diarero observó que la joven dormía con la ventana abierta y quiso advertirle que en esta ciudad hay murciélagos. Como no sabía hablar inglés, agarró una revista de Batman y cuando vió a la australiana salir de su casa, la llamó y mostrándole un dibujo del mismo, a la vez que señalaba su ventana le dijo: “Close, close”. Según el, la piba la cazó enseguida.

El canillita emocionado contó que cuando la australiana se fue le regaló una caja de alfajores Havanna, y el le regaló la TimeOut Buenos Aires. No pierde las esperanzas de volverla a ver.

También aprovechó para despotricar contra el gobierno y dijo que el puesto de diarios es como un taxi de parado. Todo el mundo viene a llorarle o a contarle una historia. Curiosamente, nunca falta en ningún kiosco de diarios las Obras Completas de Sigmund Freud.

Buenos Aires blues

March 25, 2013

Buenos Aires. Lunes 5 am.

Estoy despierta desde las 3.30 am. Era hora de volver a escribir.

Ayer volví a Buenos Aires luego de dos años.
Volamos 13 horas por Aerolíneas Argentinas sin poder utilizar los baños del sector izquierdo (el nuestro) que estaban clausurados desde el despegue. Tampoco pudimos usar los teléfonos móviles (ni siquiera en modo de vuelo). Por mas que uno quisiese esconder un móvil en un bolsillo y escuchar aunque sea un podcast, a los 5 minutos la azafata gritaba por el micrófono: “me está informando el piloto que los teléfonos están interfiriendo con los sistemas del avión. Por favor apáguenlos inmediatamente. Es póliza de la compañía.”
Esto no ocurre en ninguna otra aerolínea del mundo. Que alguien me lo explique por favor.

Vuelo AR 1181

Vuelo AR 1181

Desde que el gobierno tomó posesión de la línea aérea de bandera, no hacen otra cosa que promocionar las  maravillas que están haciendo con la flota y blablabla. Les digo una cosa: van a tener que esforzarse un poco mas en el servicio. Los cambios aún no se ven. La comida es patética. El entretenimiento a bordo no existe. La pantalla se ve a 2 colores, los auriculares no funcionan. Y encima no te dejan usar los teléfonos en modo de vuelo. Como diría mi amigo Hoff, viajar en Aerolíneas es una buena oportunidad para encontrarse con uno mismo.

En el lado opuesto a esta crítica, tengo que decir que la nueva terminal del aeropuerto es fantástica. Las renovaciones que han hecho hacen parecer a Argentina como un país del primer mundo. Al menos hasta que uno sale de ahi.

Volver a Buenos Aires nunca es fácil. Hay demasiados recuerdos, vivencias, emociones que vienen a la mente todas juntas en cuanto uno aterriza acá. Me tarda unos días readaptarme a este caos. Amo esta ciudad pero es un amor contradictorio y complicado. A la larga siempre igual, termino reconciliándome con ella.

Alquilamos un departamentito en San Telmo, mi barrio preferido. Nunca se sabe lo que te va a tocar, siempre se ven lindos por internet. Es sencillo, y tiene vista a un patio interno, que la dueña calificó como un “pulmón de manzana” destacando que es tranquilo y no se escucha nada. Nos pidió que cerremos la llave del agua cuando no estamos, porque alguien del edificio se quejó de que pierde agua por algún lado.

Después de un día agotador en que el cuerpo y la mente están preguntándose donde están y no registran el nuevo huso horario… intento dormir 3 horas corridas para ser despertada en el medio de la noche por el insportable zumbido de un mosquito. Después de varios manotazos sin éxito, prendo la luz y caigo en la cuenta de que no hay mosquiteros en las ventanas, y que no era un mosquito, que ya alcancé a cazar, sino varios.

A eso de las 4 de la matina chateo con mis amigos en Australia e intercambiamos opiniones sobre distintas ciudades.

4 y media y no hay caso, decido levantarme a meditar. A falta de almohadones agarro 2 toallas y desde ya les digo que no es lo mismo. Meditar en Buenos Aires sobre 2 toallas y con mosquitos zumbándote al oido es una prueba de fuego para cualquier principiante. Intento de todas maneras dejarme llevar por el arte de hacer nada, y pienso en la ventaja de que 20 minutos de meditación equivalen a 2 horas de sueño… pienso en cuánto falta para que abra la panadería… y escucho ruidos, muchos ruidos en los caños del baño de este tranquilo pulmón de manzana.

Y me viene a la memoria un recuerdo exquisito. Un relato de Julio Cortázar. El discurso del oso. Lo busco en YouTube y acá lo comparto con ustedes, ya que me parece un cuento extraordinario.

Es hora de que abran las panaderías y este post está llegando a su fin. Me alegra haber vuelto. A Buenos Aires. A San Telmo. A escribir. A reencontrarme con ustedes. Esto irá fluyendo de a poco.

Hace un tiempo largo compartí con ustedes el trailer del documental de Claudia Regina Martinez El río suena (apuntes sobre chamamé).

Ahora está disponible en YouTube para verlo completo. No se lo pierdan.

Luwak

Luwak or Asian Palm civet

One of the things I had in mind when arriving in Bali, was to try the best coffee in the world (Kopi Luwak) that can be found in Indonesia. In a scene of the film “The bucket list”, Jack Nicholson and Morgan Freeman talk about this coffee and they have it on their list of things to do before they die.

Definetely all coffee lovers should taste Kopi Luwak at least once in life.

On the first night we went for a walk in Seminyak. I saw a promotional sign for the coffee in a shop and made a mental note of the location to return some other day.

The following day we organised an excursion with Boby (our driver and local guide) as he suggested different places we could visit. I remembered the coffee and asked him if he could take us somewhere to drink Kopi Luwak.

Of course – he said. I have a friend a little bit to the north, so we can go today after lunch.

What he didn’t mention was that “a little bit to the north” was a two hour trip, to the village of Kintamani. To get there, we drove across rice plantations, the sacred monkeys forest, we stopped at the artistic town of Ubud and we saw an infinity of temples and curiosities on the way.

We didn’t know that we were going to a coffee plantation, and about to taste eight different coffee flavours before tasting THE coffee.

We finally arrived there and Boby’s friend was waiting for us. To our surprise, he spoke several languages, including Spanish. He gave us a tour of the plantation and we met the hero of this story: the luwak (this is the name the locals give to the little mammal, also known as Asian Palm civet.)

The luwak eats the coffee beans and defecates them without digesting. He selects only the best beans and these undertake a chemical process in the stomach that takes the bitter flavour away. Then, the beans are cleaned and processed before being ready to use.

I can imagine many of you with a disgusted expression on your face asking if I drank the coffee with the luwak poo. Yes, I did and enjoyed it!

They brought us a huge variety of coffees to try and also a couple of teas. Paradise for any coffee lover! We tasted coffee with ginseng, with chilli, with vanilla, moka with chocolate, Bali original coffee and a couple of others that I don’t even remember.

All of them were great, until Kopi Luwak arrived in a bigger and different cup to the others. Kopi means coffee in Indonesian, one of the few words I learnt.

probando distintos cafés

trying different coffees

I found it similar to turkish coffee, but the flavour was more intense, sweeter and nicer. The Kopi Luwak without sugar is sweet and it’s by far the best coffee I ever tried in my whole life. Its flavour is unique and I’m glad and grateful to have travelled for two hours to get there and have had this experience.

Foolishly I bought a package of 150gr and paid $50 australian dollars, imagining I’d have the pleasure of enjoying this back in Sydney.

But when I got to customs and I declared it to avoid a fine, they sent me to quarantine, where they asked me what kind of food was I bringing into Australia. I said coffee and they enquired what kind of coffee. I said Kopi Luwak and that was the end of my dreams.

I was told that the Australian Government has assesed this coffee and decided that the process of making it, is not safe for our flora and fauna, since there is an animal involved. So, they could hold the coffee there for me and charge $30, while I apply for an import license in Canberra that costs around $300.

But I don’t have any intentions of importing coffee, it’s only for my personal use! – I cried without any compassion from the customs agent.

These are the regulations -the lady replied. So if you don’t want to import it, then I could throw it away in the rubbish bin right now for free.

Kopi Luwak

Kopi Luwak, the most expensive coffee in the world

Yes, please – I barked. Do me a favour and throw it in the bin. I guess that I even have to thank you for that? I was furious, but I have to admit that even though I was about to cry, it wasn’t as painful as other ocassions when coming back from my hometown, customs confiscated a couple of pots of dulce de leche (caramel) and alfajores.

Nevertheless, if you have the opportunity to taste Kopi Luwak, please do it! You won’t regret it at all. But, if you plan to bring it into Australia, be aware of the customs limitations… or don’t dare to declare it.